9 de mayo de 2011

Caminata en mi ciudad en la tarde de Domingo

Las calles inmediatas a mi domicilio

Había sido un domingo que había sido perfecto: soleado, caluroso (MUY caluroso), sin complicaciones.
Había terminado una entrada de blog que me fue ampliamente satisfactoria. Comí DOS sándwiches de pan de caja y atún con nopales, mmmh (pues como estoy a dieta por prescripción médica, llevaba un mes y medio sin comer pan alguno).
Así que salí de la casa, a caminar, sin rumbo ni razón fijos. Serían cerca de las 6:15 (horario de verano o sea que el sol todavía estaba muy en alto).
Pasé a ver a mi Tío Rodo (Rodolfo Jiménez, que vive en el inicio de la misma cuadra en que vivo), lo gracioso de este asunto es que salió con los pelos parados como pollito trasquilado. Pensé que lo había despertado, pero no, lo que ocurría es que se acababa de bañar y estaba esperando a una persona que le iba a sobar su hombro derecho (lleva un mes mal, pues ya está viejo y diabético, así que lo que antaño hubiera sido una leve torcedura de 2 días de recuperación, hoy se vuelve complicado). Me pidió que regresara con él ya en la noche.
Avancé un par de cuadras (calle Cine Mexicano en dirección a Lomas Estrella) y me tope con mi prima Claudia (hija del Tío Saúl, que a su vez son vecinos del Tío Rodo) y su hija (ya una mujer adulta). Como su padre se deterioró mucho por la diabetes desde el reciente diciembre, pregunté por él, pero me dijo que se había salido de la casa y vivía en la casa de nuestros abuelos desde hacía una semana.
Por la colonia Lomas Estrella hasta Puente del Toro
Pasé por Lomas Estrella, la colonia vecina a la mía por el lado del oriente. Calles de Lutecia, Paseo Bizancio, Efeso, Paseo de las Galias. Constantemente pasaban las camionetas policiacas (las llamadas “julias”, pickups adaptadas para “levantar” gente), desafortunadamente en lugar de funcionar como un  aspecto positivo de la vigilancia, dan mal aspecto y no cuentan con la confianza del público.
Salí a Av. Tláhuac y terminé en Puente del Toro (es mucho menos conocido que este entronque con Av. Tláhuac en ese tramo se llama Av. de Los Leones o C. Luís Galván). Hasta ahí eran 3.5 km caminados.
Me senté en una de las bancas que están en el puente (que es vial y peatonal y sirve para librar Canal Nacional y caer en Av. Sta. Ana).
Agradable descanso, admiré el paisaje: el canal hacia Cuemanco (no había malos olores, y el flujo de autos era bajo).
El pequeño desfile
Una patrulla impedía el paso vial a las colonias que están entre el canal y Av. Tláhuac. Esto último ocurría porque venía un pequeño desfile por el margen del canal, aunque era chico tenía todos los elementos: banda (trompeta, tambora, etc.), charros uniformados por colores (azules, amarillos, negros), la fila de bailarinas vestidas con un atuendo norteño de fantasía (falda corta, chaleco, sombrero, botas puntiagudas) pero en color  morado claro y blanco, algunas pocas realmente muy guapas; un carro alegórico con 2 medias lunas (en feo acabado y arreglo gris) que envolvían a la reina del desfile; y mucha gente vestida con ropas normales que eran amigos, feligreses , familiares y seguidores.

La gente que me conoce sabe que todo lo que me acontece lo apunto, lo mido, le saco fotos y si me es posible lo grabo en audio o hasta en video. Por lo mismo deploré no tener la cámara fotográfica conmigo, pues las fotos hubieran servido para decorar esta nota, además de que reunían todos los requisitos para salir en un artículo interno de National Geographic.


Explosiones dañinas
También había cohetes con varillas de los que salen hacia el cielo (la varilla es para agarrarlos en la punta y direccionarlo hacia arriba antes de encenderlos), y los “toritos” (un monigote con forma de torito y relleno de cohetes). En la actualidad se acostumbra sustituir a los cohetes con varilla con pistolas de salva, estos artículos son realmente peligroso para los oídos pues truenan parecido a los cohetes grandes con el inconveniente de que ocurre a un metro o dos de los oídos de las demás personas, quienes usan estos juguetes no avisan de que los van a accionar, y al ser una pistola es difícil distinguir cuando se activa el gatillo. 
Barrio San Andrés Tomatlán
Al principio me quedaba viendo en uno de los costados, más bien alejado. Después me sumé a la parte de los amigos y familiares y así todos juntos nos pasamos por un callejón (cjn. Independencia) hacia Av. Tláhuac.
Aunque los amigos y familiares estaban integrados por toda clase de personas (en ambiente familiar), predominaban los hombres adultos bebiendo cerveza en vasos de plástico desechables o directamente de la botella (tamaño “caguama”).  Casi me echaron encima cerveza, claro que involuntariamente. En desquite saldré en sus fotos y videos como un colado más.
Llegamos a Av. Tláhuac, ahí está la Iglesia de San Andrés Tomatlán. Los danzantes no fueron directamente a la iglesia (que está en alto con referencia a la Av.), sino a unas casas que están al lado pasando la calle. Ahí solo entraban los danzantes, y el resto de la gente, respetuosamente se aglomeraba afuera del portón de la casa.
Obras del metro Línea 12
En ese tramo de la Av. Tláhuac ya quedaron cimentadas las columnas del metro, así que los danzantes y demás comitiva no tenían obstáculos reales. Además los tres planos que conformaban 1. La Avenida, 2 las columnas y rieles elevados y 3. Las fachadas, al fondo, del cerro y las casas montadas en él, daban un buen encuadre y simultáneamente incrementaban la perspectiva.
Aún con todo hay un carril cerrado por cada sentido vial, por obras en las bases de las columnas y tuberías complementarias. Además de que en ese tramo el metro hace curva y aún en el pasado (sin metro) fue un crucero conflictivo. Si a esto se suma la peregrinación, entonces teníamos una fila de 10 autos que se dirigían hacia Culhuacán-Tasqueña y 5 autos (las cifras incluyen combis, autobuses y camiones) en dirección Lomas Estrella-Periférico. Contaminación y ruido que afortunadamente no afectaban el espectáculo.
Ya no seguí  a los danzantes hasta la casa meta, tomé por Av. Tláhuac en dirección a Lomas Estrella y desanduve todo mi trayecto. Otros 3.5 km de caminata.
De regreso a mi casa
En los límites de mi colonia y la Lomas Estrella hay un crucero que se llama coloquialmente “La Benito” (por Benito Juárez, la Unidad Habitacional que ahí está). En sus bancas (unas planchas de hormigón gris, feo e incómodo) me senté primero y luego me recosté.
Vi el árbol de la jardinera (una jacaranda sin flores) recortado contra un cielo que ya no tenía sol pero aún seguía luminoso.
Bonito.
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2 comentarios:

  1. Hola,

    Deberias ser cronista de la colonia.
    Si lo haces regularmente, algun dia eso servira para que el barrio no sea olvidado.
    ARC

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  2. De SJF a ARC:
    Ya soy cronista de mi colonia, de facto. Eso es suficiente para mí.
    Además esta labor la desarrollo en mis propios términos y no a la sombra de las instituciones inhumanas o impersonales.
    Para mí, esto es personal.

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